LA LADRONA DE SUEÑOS

LA LADRONA DE SUEÑOS

domingo, 26 de octubre de 2014

Escape

El viaje comienza en las vespertinas aguas de la inmensidad. Excepcionales matices rojizos y naranjas poco a poco se transforman en fantasmas azules y púrpuras que inundan a este ser que se refresca en pequeños portentos. Esta alma errante se envuelve deliciosamente en la cortina de la noche iluminada por la luna y las estrellas: su destello tintineante la acaricia y la protege en un cálido cobijo, un refugio real.
El etéreo ser trasciende las amplias perspectivas de la imaginación; se eleva, se sorprende, se alegra y juguetea. Se mece en la luna y las estrellas lo arrullan. Abandona este mundo y se sumerge en otro. Criaturas distantes lo acompañan a soñar, animales enrarecidos travesean con él, seres alados lo transportan aquí y allá. Experimenta el hermoso arte de la felicidad; olvida todo conocimiento, toda ciencia, toda filosofía y se hunde en la pureza del mundo que ahora habita, se regocija en ese raudal de paz.
Instrumentos desconocidos entonan una dulce melodía que lo plaga de principio a fin. La escucha fervientemente: le abriga, le da paz, lo invita a soñar dentro de su propio sueño, lo envuelve en un irresistible hechizo. El ser se sumerge en ese sonido, se funde en él y se fortalece.
Lúgubremente, esa dulce melodía se transforma en una mezcla disonante. La calidez que emanaba de ella se convierte en una soledad más fría que la misma muerte. El ser se exaspera e intenta escapar, se agita violentamente y trata de extinguir el horrible sonido que lo ensordece. La desesperación lo posee neciamente: no hay escape, la cruel cacofonía nace de su interior...

La ladrona de sueños

Un hurto noble, sublime y egoísta.
Vive a través de otras mentes, se regocija en venturas ajenas. ¿Acaso eso la convierte en una ladrona?
Se sumerge en las profundas aguas de mares de conciencias impropias, incentivada por el afán de sentir su felicidad. Encuentra inspiración en donde, sencillamente, no existe. Encuentra belleza aun en los nobles preludios de la muerte que recaen sobre un pequeño ser. Siente el éxtasis de un músico apasionado y la vehemencia de la pluma de un exaltado escritor. Su garganta entona la más hermosa canción jamás escuchada por oídos humanos. Su cuerpo vibra por la excitación engendrada en lo más profundo de su ser.
El néctar que brota de sus ojos nutre el numen más puro que constituye su alma. ¿Qué es un alma sin inspiración? Un músico sin instrumento, una historia sin protagonista, una noche sin estrellas.
Desdichado aquel ser que ha perdido la iluminación. ¿Qué le espera? ¿Una larga condena de dolor y amargura o una súbita pérdida de la conciencia humana?
La ladrona de sueños representa a una persona, una entidad, una orquesta, un elenco teatral... Representa un conjunto de almas de inmutable energía, una amalgama de sueños y esperanzas surgidos de la complacencia reflejada en el espejo de la vida. Roba los sueños de los demás; los vive para sí misma, saborea lo más dulce de su experiencia y padece el inevitable sufrimiento que su búsqueda conlleva. Es la luz de su existencia, lo ha sido hasta hoy y lo será hasta que el ineludible destino escarbe en su interior, cruel y tajante, y extinga el hermoso resplandor que le da vida...