Un hurto noble, sublime y egoísta.
Vive a través de otras mentes, se regocija en venturas ajenas. ¿Acaso eso la convierte en una ladrona?
Se
sumerge en las profundas aguas de mares de conciencias impropias,
incentivada por el afán de sentir su felicidad. Encuentra inspiración en
donde, sencillamente, no existe. Encuentra belleza aun en los nobles
preludios de la muerte que recaen sobre
un pequeño ser. Siente el éxtasis de un músico apasionado y la
vehemencia de la pluma de un exaltado escritor. Su garganta entona la
más hermosa canción jamás escuchada por oídos humanos. Su cuerpo vibra
por la excitación engendrada en lo más profundo de su ser.
El
néctar que brota de sus ojos nutre el numen más puro que constituye su
alma. ¿Qué es un alma sin inspiración? Un músico sin instrumento, una
historia sin protagonista, una noche sin estrellas.
Desdichado
aquel ser que ha perdido la iluminación. ¿Qué le espera? ¿Una larga
condena de dolor y amargura o una súbita pérdida de la conciencia
humana?
La ladrona de sueños representa a una persona, una
entidad, una orquesta, un elenco teatral... Representa un conjunto de
almas de inmutable energía, una amalgama de sueños y esperanzas surgidos
de la complacencia reflejada en el espejo de la vida. Roba los sueños
de los demás; los vive para sí misma, saborea lo más dulce de su
experiencia y padece el inevitable sufrimiento que su búsqueda conlleva.
Es la luz de su existencia, lo ha sido hasta hoy y lo será hasta que el
ineludible destino escarbe en su interior, cruel y tajante, y extinga
el hermoso resplandor que le da vida...
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